
Hoy he continuado con la lectura de dos libros que había dejado un poco olvidados. El primero es de
Tess Gallagher, poeta y viuda del escritor
Raymond Carver, leí un fragmento de una carta que le envía ella a
Robert Almant, el director de "Short Cuts"- adaptación cinematográfica de 9 relatos y un poema de Carver-,en el texto Gallagher le comenta al director: "Al verla [la película],se me confirmó lo que sospechaba, que Ray [Carver]y tú teneís buena sintonía. No te sabría explicar por qué lo creo. Puede que tenga que ver con esa escena tan perturbadora en la que la mujer que no puede cantar hace lo que se espera de ella,
lo que ella piensa que tiene que hacer para tener éxito: desnudarse. El pahos, la tristeza, la verdad en carne viva, el dolor que implica me hace pensar en la escritura de Ray. Hay una especie de autoviolación en la actitud de esa mujer que me resulta tan cruel como el mayor de los sueños americanos: TRIUNFAR. Y por supuesto su público es partícipe de ello".Por otro lado leo un fragmento del libro titulado "Escribir para curarse" de Jean -Yves Revault:
"Enfermamos por la ruptura con nosotros mismos" (...) "La primera virtud de la escritura es que nos permite hallar de nuevo el camino hacia nuestro interior".Pienso entonces en Carver, en su muerte prematura a sus 50 años, producto de un cáncer de pulmón que sembró durante muchos años de mala vida, "trabajos de mierda" (como él mismo los calificaba), y mucha adicción al tabaco y a al alcohol. Se dice que Carver tuvo dos vidas; la primera etapa llena de vicios, problemas matrimoniales, de trabajo, económicos, etc., y la última parte de su vida, en la que había dejado el alcohol, y tuvo una vida ejemplar tanto en lo personal como en lo profesional.
Fue como una especie de redención.Yo me aventuro a decir que quizá la escritura tuvo que ver algo con esa segunda etapa de esplendor en su vida,
quizá ésta lo ayudó -finalmente y después de muchos años- a llegar a su "yo", a no contradecirse, a no "autoviolarse". Lástima que la redención llegara un poco tarde, pues ya su cuerpo estaba marchito.
Imagen: "Encuentro II. Del artista Wil Lof".