Literatura y algo más














viernes, 30 de mayo de 2008

Ayer tomé café con Borges



Pues sí, me he estado reuniendo con él a lo largo de esta semana y me ha contado muchas intimidades. Me ha dicho sus “trucos del almendruco” a la hora de escribir. Primero -me dice Borges en voz baja- hago un borrador mental, que voy limando hasta que se parece a lo que deseo, después lo escribo y corrijo mucho sin importarme si ese escrito va a ver la luz o no. Nunca pierdo de vista el primer consejo que me dio mi padre cuando supo que me quería dedicar a la literatura: “Escribe sólo cuando sientas una íntima necesidad de hacerlo, corrige mucho y no te apresures en publicar”. Y -me cuenta cómplice-, que ese consejo ha sido “mano de santo” a la hora de hacer toda su obra.

Le he confesado que tengo dudas con respecto al estilo cuando escribo. Temo repetirme, o por el contrario, temo el no tener estilo propio, a lo que Borges me contesta: No te preocupes, el estilo lo da el tema. Siempre que haya emoción –que es lo que mueve o saca adelante cualquier texto- y un tema, el estilo saldrá sólo, será la resultante de esos dos elementos.

Es simpático, ocurrente, entre las cosas serias asoma frases graciosas, y es que siempre lo he pensado, el humor va de la mano con la inteligencia. Le pregunto también que qué me aconseja leer, me dice que son muchos los buenos escritores que tiene como referencia y me nombra a unos cuantos: Chesterton, Kipling, Withman, Dante, Shakespeare, Kafka, Robert Browning, Robert Frost, Fray Luis de León, San Juan de al Cruz, Enrique Banchs, Juan Ramón Jimenez, Cervantes…

Ya se hace tarde y él se tiene que ir, le digo que tengo amig@s escritores que querrán hablar también con él, le pregunto que qué pueden hacer para saltar la barrera del espacio-tiempo que nos separa. A lo que contesta: no me puedo aparecer cada dos por tres en los sueños de la gente, pero todo lo que te he dicho y lo que me queda por decir sobre la escritura está aquí. Nos estrechamos la mano y me siento un poco triste al dejarlo ir.

Arriba: Borges tomando café, yo en el contraplano.

lunes, 26 de mayo de 2008

Verde esperanza

Hoy vestimos al blog de ¡Verde esperanza!

jueves, 22 de mayo de 2008

Flaubert y las aristas de la escritura



En las cartas que escribió Flaubert (1821-1880) a lo largo de su vida, se puede ver claramente la ambivalencia que sentía hacia la escritura. Por un lado habla de días de desesperación, sin descanso, agotadores, hasta el punto de sufrir altas fiebres en la búsqueda de la palabra o la frase más adecuada; pero por otro, deja claro que su vida sin las letras no es nada.

Según palabras del propio Flaubert el dedicarse a escribir “es un placer y un suplicio a la vez”. De hecho tuvo etapas en las que tiró todo por la borda “en cuanto a escribir, he renunciado totalmente, y estoy seguro de que jamás veré mi nombre impreso; ya no tengo fuerzas, no me siento capaz, afortunada o desgraciadamente es verdad (…) queriendo subir tan alto, me habría destrozado los pies con las piedras del camino”, esto lo escribe el autor en 1839.

Para nuestra fortuna en 1845 decía “ Trabaja, trabaja, escribe todo lo que puedas, tanto como tu musa te arrastre. Es el mejor corredor, la mejor carroza para avanzar en la vida. El cansancio de la existencia no nos pesa sobre los hombros cuando componemos” (…) “Continúo mi lenta obra como un buen obrero que, con los brazos arremangados y los cabellos sudorosos, golpea sobre el yunque sin preocuparse de si llueve o si hace viento, si graniza o truena. Antes no era así. Este cambio se ha producido naturalmente. También ha influído mi voluntad. Me conducirá muy lejos, espero. Si bien, temo que se debilite, pues hay días en que siento una desidia que me da pavor”.

Sin duda alguna, lo de Flaubert con la escritura fue un amor de novela.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Barro



Hoy toca un relatito:

Barro, nieve, llovía, una mano invisible cogió arcilla, moldeó al hombre y allí comenzó. Llueve, está sólo, hace frío, alguien le recita poesías al oído ¿está muerto? ¿es el fin o la llegada? No sabe si está yendo o viniendo, es que los inicios ¡Se parecen tanto al fin!

Sístole, diástole, sístole, diástole, cada vez más fuerte ¿es un feto? ¿o un viejo despegando? ¿lo arrullo? ¿lo abofeteo?, piensa el que nos creó en silencio.Y es que a veces se equivoca, nos hizo a su imagen y semejanza, de barro, escurridizos, con tendencia a la deformación.

¡Pobrecito mío!, quién dijo que eras infalible, yerras como el que más, pero aún así yo te quiero; en infinito... Te tengo dentro, soy tú, tu imagen, tu semejanza y cuando me abofeteas con o sin razón la ilusión de tu existencia me hace seguir aquí.

Muchas mujeres se han proclamado tus esposas, yo también quiero serlo, aunque no huela a jazmín. Sé que entiendes mis “peros”. Eres consciente de que a veces hablas demasiado bajo. Yo oigo tus poesías porque tengo vista y oído, pero hay otros que no, porque en una equivocación se quedaron sin ver u oír. A veces pareciera que arrullas a los degenerados y como en un videojuego castigas al equivocado.

Estoy a la espera de que se termine este largo trámite, para verte a la cara y susurrarte al oído. Dame tiempo para decir todo lo que tenga que decir, pero apenas haya emitido la última palabra, por favor, cógeme en brazos como una recién casada y llévame junto a ti.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Las tentaciones de Kafka



Kafka vuelve a la vida; mientras escribe nosotros lo acompañamos. Como si de una rendijita se tratara, página a página vemos la correspondencia que el escritor dirigió a su novia Felice, a su editor y demás personas relacionadas con su vida y obra.

Siempre he pensado en los grandes como criaturas diferentes, en cierto modo, claro que lo son, pero no están exentos de las dudas e inseguridades que todos tenemos. En el libro "Escritos sobre el arte de escribir" (Ediciones Fuentetaja); podemos apreciar muy de cerca, y de primera mano,los pensamientos del autor a través de su escritos personales: "Cuando me contemplo interiormente, veo tal enrevesamiento de cosas imprecisas, que me resulta imposible justificar con exactitud mi aversión contra mi mismo". Kafka, como cualquier mortal, se sentía tentado muchas veces a tirarlo todo por la borda, o incluso, a pensar que lo que escribía era malo: "(...) Mi libro, librito, cuadernito [escribe a Felice haciendo referencia a "Contemplación"] ha sido felizmente aceptado. Pero no es muy bueno, es preciso escribir cosas mejores". También hace referencia a la tentación de dejarlo todo. Mientras habla de una novela que escribe comenta "(...) Parece sobremanera pesada para mis doloridos hombros, entonces preferiría abandonarlo todo y cavarme allí mismo mi fosa, al fin y al cabo no puede existir un lugar más bonito para morir, más digno de la desesperación total, que la novela escrita por uno mismo".

Pero mi parte favorita de esta joyita de libro es cuando Kafka le escribe a Felice, porque ella siente celos por el amor que él le profesa a la escritura: "(...)¿Dónde existe el menor motivo de celos? De hecho, cuando todo lo demás está en orden, mis personajes se cogen del brazo y corren a tu encuentro, para, en último término servirte a ti. Cierto que, incluso en tu presencia, no me desprendería de la novela; sería terrible que fuera capaz de ello, pues gracias a que escribo me mantengo con vida, me aferro a esa barca en la cual te encuentras tú, Felice. Ya resulta bastante triste que no consiga auparme a ella. Pero comprende, Felice, que tendría que perderte a ti y a todas las cosas si alguna vez perdiera el escribir".

Kafka, lleno eres de gracia. A pesar de dejarte tentar más de una vez, nos cogemos del brazo y corremos a tu encuentro, para, en último término servirte a ti.

(Arriba: Imagen de Franz Kafka).

martes, 6 de mayo de 2008

Disciplina...disciplina...



Me acabo de terminar el libro de Annie Dillard: Vivir, escribir. Se lee de un tirón y es de lo más interesante. Quiero reproducir una parte del texto, que seguro nos sirve a muchos, pues a veces la inspiración, lamentablemente, no va de la mano con la disciplina:

"... El modo en el que pasamos los días, es, cómo no, el modo en el que pasamos la vida. Lo que hagamos con esta hora, con esa otra, es lo que de hecho hacemos. Un horario es una defensa contra el caos y el capricho. Es una red para atrapar los días. Es el andamio en el que puede encaramarse un obrero para trabajar con ambas manos en determinadas secciones del tiempo. Un horario es el simulacro de la razón y el orden. Es producto de la voluntad, es una falsedad, así es como llega a existir; es un remanzo de paz, un refugio en medio del cataclismo del tiempo; es un bote salvavidas en el que te encuentras muchas décadas después y compruebas que sigues vivo. Cada día es igual que el anterior, de modo que recuerdas después la serie como si fuese un dibujo desvaído, pero poderoso".

Y para dejar la idea bien "cerradita", termino con una frase del libro Pura Alegría de Antonio Muñoz Molina: "No hay que cansarse de repetir que en la literatura, como en la vida, nadie, a no ser que sea un impostor o un sinvergüenza, posee más armas que el trabajo, el entudiasmo, la paciencia y la tenacidad".

Así que a los que escriben y a los que no, suerte con lo de la disciplina...

lunes, 5 de mayo de 2008

Yo



Hoy escribo un pequeño relatito inspirado en un poema de Jacinto Benavente:

- Yo no me como eso, a mí no me gusta.
-Te lo vas a comer porque yo paso demasiado tiempo cocinando como para que ahora lo dejes en el plato.
-A callar los dos. Aquí el que manda soy yo.

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- Quiero casarme.
- Yo no estoy preparado.
- Entonces yo me voy de esta casa.
- Vete si te da la real gana.

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- Yo soy un artista y mi obra habla de la inexistencia de la resistencia.
- Yo no la entiendo.
- Porque sólo yo soy capaz de hacerlo.

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- Regalémosle ese vestido del escaparate.
- Es muy caro.
- El que te compraste la semana pasada costó el doble que el vestido que estamos viendo.
- Pero era para mí.

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- Estoy en la ruina, me quedo sin techo.
- Yo [en cambio], me voy de vacaciones al Peloponeso.

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La gallina cacarea. El perro ladra. El pato dice cua-cua,y el gato miau-miau. Pero sólo el que ama sabe producir ese extraño sonido que a veces es tan dificil poder escuchar: TÚ