Literatura y algo más














viernes, 28 de septiembre de 2007

Una nueva etapa...


Una nueva etapa comienza, hoy es mi último día de trabajo en el Laboratorio Farmaceútico en el que he estado desde el pasado noviembre. Ahora me dedicaré a corregir la novela que ya tengo hecha e intentaré hacer otra que tengo en mente, viviré de lo que pueda mientras día a día construyo mi vida y mis libros..."Ójala pudiera vivir siempre en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo, rescatando cada frase del poema con mis días y mis semanas, infundiéndole al poema mi soplo a medida que cada letra, de cada palabra haya sido sacrificada por las ceremonias del vivir". Son palabras de la poetisa Alejandra Pizarnik, quien no sólo quiere escribir poesía, sino serlo. Yo también quiero ser prosa o verso. Nos volveremos a encontrar y espero que no sólo en persona, sino también por escrito, quizá en alguna pintoresca librería, y me gustaría tener forma de libro. Un beso a todas las niñas de Alter, que durante tanto tiempo me han brindado ese calor de hogar que tanto me reconforta. Muchos besos.

Daniela.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Entre la imposibilidad de las sábanas


Noche a noche se localizan, la historia es profunda, pero frágil, los puede separar hasta el más tenue ruido “Nos veíamos desde hacía varios años. A veces, cuando ya estábamos juntos, alguien dejaba caer afuera una cucharita y despertábamos. Poco a poco habíamos ido comprendiendo que nuestra amistad estaba subordinada a las cosas, a los acontecimientos más simples. Nuestros encuentros terminaban siempre así, con el caer de una cucharita en la madrugada”. Son palabras expresadas por uno de los protagonistas de “Ojos de perro azul” (1947), uno de los mejores relatos cortos de Gabriel García Márquez.


Original, sin esquemas; pero aún así perfectamente claro, este relato cuenta la historia de dos personas que se aman y se encuentran noche a noche, entre sueños, pero no saben como dar el uno con el otro en la vigilia. “Ojos de perro azul” es la “frase clave” con que deben encontrarse en la vida real. Pero su encuentro se torna imposible porque el hombre siempre olvida las “palabras clave” al despertar. Cada noche promete que no lo olvidará y cada mañana se repite lo mismo- no recuerda lo que ha soñado-. Así que ella cuando está despierta va por toda la ciudad diciendo “Ojos de perro azul”, pero aunque él la oiga no sabrá lo que significa.


“Yo trato de acordarme todos los días. Sin embargo, siempre he olvidado al despertar cuáles son las palabras con que puedo encontrarte.” A lo que ella contesta resignada y atrapada ante la imposibilidad de que la relación salga del encierro de los sueños y de las sábanas “Eres el único hombre que, al despertar, no recuerda nada de lo que ha soñado”, frase magistral con la que termina el relato y que sin duda alguna nos deja pensando…, Muchas veces sabemos qué es lo que nos hace felices, pero no sabemos cómo o dónde encontrarlo.

Arriba ("La danza de los amantes" Óleo de Jacqueline Klein Texier).

martes, 25 de septiembre de 2007

Desde la brevedad


Decía el médico español Santiago Ramón y Cajal "Las ideas no durán mucho, hay que hacer algo con ellas"; por otra parte reza un proverbio japonés "Sólo en la actividad desearás vivir cien años".

Así que saco un sencillo resultado de la suma de estas dos frases = "Hay que ponerse manos a la obra". Y fantaséo entonces con poder dar a luz a una rozagante historia, que pueda servir de algo a cualquier persona.

lunes, 24 de septiembre de 2007

La redención y su matiz


Siempre me ha impresionado la biografía del pintor Paul Gauguin (París, 1848 – Atuona, Polinesia francesa, 1903). En el año 1883, su creciente interés por la pintura se unió al desplome de la bolsa parisina – Gauguin trabajaba en una empresa financiera de la capital- y fue a partir de ese año (1883) cuando tomó la decisión definitiva de dedicarse por completo a la actividad artística. Lo malo fue que hasta abandonó a su esposa e hijos; pero salvo esos daños colaterales, Gauguin consiguió la grandeza de quien escucha a su yo interno y es coherente consigo mismo,en una especie de redención vital.

Al decidir dedicarse por completo al arte comenzó una vida llena de penurias, rechazado por la sociedad, que antes, cuando se dedicaba a las finanzas, le había abierto las puertas de par en par. Gauguin pasó largos períodos de tiempo en Martinica y en Tahití, hecho que influyó de manera definitiva en sus obras. Paradójicamente esos cuadros repletos de colores y de vida surgieron de las más oscuros y profundos sacrificios de un ser. Quien lo diría. Bendita sea la oscuridad transfigurada.

Arriba (Obra de Paul Gauguin titulada "Nafea faa ipoipo" (¿Cuándo te casas?). 1892).

viernes, 21 de septiembre de 2007

Fusión Europea-Caribeña


Hay un encanto especial, casi mágico, cuando se fusiona la majestuosidad Europea con la intensidad Latinoamericana. Esta mañana -quizá por la lluvia que caía-, recordé a mi húmeda Caracas y me vino a la mente una película fantástica del director venezolano Diego Risquez, que me maravilló en la década de los 80. Se trata de un film tipo Baraka, pero con los colores del trópico y la sensualidad de esas tierras salvajes donde todo se experimenta al máximo de los volúmenes. La película se titulaba Amerika terra incognita. La imagen que quiero rescatar es la de una preciosa fusión continental: Un plano de la producción en la que se escenifica “La Venus del Espejo” del pintor español Diego Velazquez, pero al más puro estilo caribeño. Una exquisita imagen, como la de mi Madrid, con la humedad de mi Caracas.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Konstandinos Kavafis: ¿Hadas en Grecia?


Konstandinos Kavafis (1863-1933) nació y murió en Alejandría. Fue el último, de nueve hijos. Pasó una niñez, adolescencia y temprana adultez complicada, debido principalmente a la repentina ruina a la que se vio sometida su familia a raíz de la prematura muerte de su padre. Pero ya en su adultez, fue como si de pronto un hada griega lo hubiera visitado...Comenzó a tener un sueldo regular pasados los 30 años, luego de trabajar gratis por tres, a la espera de una vacante, en el Ministerio de Riegos, donde copiaba informes, llevaba cuentas bancarias, manejaba la correspondencia extranjera y traducía documentos. Trabajo que conservó durante 30 años, hasta 1922, cuando se retiró, y aún siendo tedioso ese empleo le permitió tener las tardes y las noches libres para escribir.

Más allá de lo que suele pensarse después de leer sus poemas eróticos, la vida alejandrina de Kavafis fue poco movida, incluso aislada, hecho que no le desagradaba del todo. En un comentario acerca de la indiferencia de los griegos por la literatura, escrito en 1907, Kavafis resalta lo importante que es para el escritor la independencia de sus lectores:

"Pero al lado de todo lo desagradable y hostil de la situación, cada día peor, déjeme anotar -como una muestra de alivio en nuestras miserias-, una ventaja. La ventaja es la independencia intelectual que se garantiza. Cuando un escritor sabe bien que unos pocos ejemplares serán vendidos, gana una gran independencia para su trabajo creador. El escritor que tiene la seguridad, o al menos la posibilidad de vender toda su edición, y quizás futuras ediciones, no pocas veces es influenciado por las futuras ventas. Casi sin saberlo, sin pensarlo, habrán circunstancias cuando conociendo lo que el público piensa, lo que gusta y compraría hará algunos pequeños sacrificios, escribirá está frase un poco diferente, dejará fuera aquello. Y no hay nada más destructivo para el arte, tiemblo con sólo pensarlo, cuando una frase debe ser cambiada, cuando hay que omitir algo".

Quizá por está, y otras razones de índole social, Kavafis murió sin ofrecer un volumen al público. Tuvo el valor de elegir a sus lectores, entregando mínimos ejemplos de su obra a quienes le visitaban o a aquellos que consideraba podían comprender lo que hacía. Entre 1891 y 1904 imprimió 6 poemas de los 180 que tenía escritos; en 1904, 14, y en 1910, 21, de los 220 que contenían sus archivos. Esas escasas muestras llamaron la atención de algunos escritores alejandrinos y de otros en Atenas. A finales de la primera década del siglo, los editores de Nea Zoe solicitaban sus poemas, así como los de Grammata. De allí en adelante Kavafis gozaría de cierto prestigio local, nada despreciable, en una Alejandría donde vivían -en esos años de entreguerras- los mejores escritores griegos de su tiempo.

Los dejo con uno de los mejores y más conocidos poemas de Kavafis:


ITACA

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
aromas deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Hacia Venus, y más allá...


Ayer una amiga me invitó a ver "Hoy no me puedo levantar" ,se trata de un musical inspirado en las letras del grupo Mecano. Hay una canción que nunca había oído con detenimiento, porque en mi epoca "Mecanera" era una adolescente medio "obsesa" y escuchaba siempre las mismas melodías, pero en el teatro detallé la letra de una titulada "Venus en un barco", en la que no había reparado antes:

"Dices que siempre estás viajando
pero me estás engañando
yo sé que tu estás sólo
y que no sales de tu cuarto

Las luces de la calle
te hacen daño cuando sales
porque tu mundo es otro
mucho más oscuro

Déjalo ya
sabes que nunca has ido
a Venus en un barco
quieres flotar
pero lo único que haces
es hundirte

Sabes que pasas por la vida
sin salir de tu mentira
que muchos alimentan
y que crece día a día.

La mafia te persigue
y te coge la policía
te encierran y te sueltan
y todos te dicen

Déjalo ya
sabes que nunca has ido
a Venus en un barco
quieres flotar
pero lo único que haces
es hundirte".


La canción nos muestra realidades paralelas, que en este caso, al parecer, se consiguen a través de la droga, pienso por un momento y me pregunto ¿no es mejor coger un lápiz y un papel? La escritura nos puede llevar no sólo a Venus, sino a lo largo y ancho de todo el sistema solar.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Sobre el amor, divorcio y otros demonios


Hoy llama la atención una noticia que aparece en la portada de un periódico nacional, el titular es: "En septiembre se solicitan un 30% más de divorcios que en el resto del año" y agrega el sumario: "La convivencia intensa en el tiempo de descanso resalta los problemas que oculta la rutina invernal".

Según el diario en el primer trimestre de 2005 hubo 4544 divorcios y en el 2007, ascendieron a 6285 en el mismo período. Ante esto Luis Zarralugui, abogado de familia declara: "El divorcio es la causa de un mal entendimiento, y cada vez nos entendemos peor", y esto me hace recordar unas palabras del Premio Nobel de Literatura (1998) José Saramago, quien asegura que el amor es "un continuo seguir llegando". Es decir, no es llegar "besar el Santo" y "ya está"; no, es intentar que cada día sea una aventura, es luchar por ser mejor, no sólo por uno mismo sino también por el otro, es saber estar en las malas y en las peores, y por sobre todas las cosas es dejar el ego a un lado para poder comprender a ese otro que nos regala cada día todo lo que tiene dentro de sí, bueno o malo, pero suyo. Por cierto..., un beso para "mi otro", Joaquín, quien cada día me hace más y más feliz.

Arriba (La obra "Birthday" realizada por Marc Chagall).

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Víctor Hugo: romántico espiritista


Víctor Hugo dedicó muchas horas de su vida a sesiones en grupo en las que, según él, se comunicaba con gran cantidad de entidades del más allá, de esto dejó actas por escrito. También consideraba que cuando escribía lo hacía absolutamente en conjunción con "otro plano". Para el escritor existía sin duda alguna una cuarta dimensión. Se dice que de los poetas románticos ninguno como él comprendió con tanta profundidad el proceso espiritual del hombre.

El gran novelista, poeta, dramaturgo y dibujante fue también un hombre obsesionado con el espíritu “Los muertos son los invisibles, no los ausentes”, decía. El escritor pensaba que sólo se construiría un mundo mejor si la humanidad no era atrapada por la vulgaridad, la indiferencia y el materialismo, por eso insistía en la necesidad del Ideal “(…) Hay que enseñar a los hombres el Ideal; ese espejo que refleja la semblanza de Dios. ¡Poetas, filósofos, esa es vuestra obligación!”.

Exista o no la cuarta dimensión me complace pensar que la belleza tiene su origen en un alma milenaria, que comunica su energía a través de las tonalidades de una ávida pluma cargada de tinta.

Arriba (imagen del poeta Víctor Hugo).

martes, 11 de septiembre de 2007

La intensidad de Ana


Brochazos de color salidos directamente del más profundo amor, así es la nueva película escrita y dirigida por el cineasta vasco, Julio Medem (San Sebastián, 1958), “Caótica Ana”; inspirada en su hermana, una chica pintora que murió a los 36 años en un accidente de tráfico en abril de 2001. Es un film muy íntimo, lleno de intensidad: en el lado bueno de la película, mucha verdad, se nota salida de las entrañas, en el lado “malo”, una historia un poco rebuscada a la que quizá le sobra alguna parte, sobre todo hacia al final -cuando Ana conoce a un político involucrado con la guerra de Irak en la ciudad de Nueva York-.

Paisajes internos y externos deleitan al espectador y junto a una excelente música, las imágenes nos llevan a realidades paralelas en las que la belleza, el arte y lo esencial lo cubren todo. En este film debuta Manuela Vellés, quien hace el papel de Ana. Vellés es una madrileña de 20 años de quien Medem comenta en una entrevista hecha por "El País": "En cuanto la vi tuve la sensación de estar con Ana, de haber encontrado a Ana. Es algo más que guapa. Aporta una luz... tiene un sustrato muy potente... Además de ensayar durante cuatro meses, creamos juntos un álbum de recuerdos nítidos, con todo tipo de detalles. Juntos vivimos el proceso de buscar al personaje hasta que ella lo encontró y yo me fui saliendo poco a poco".

Según Medem, nadie existe sólo, nadie vive sólo, todos somos lo que somos porque otros fueron lo que fueron, así que “Caótica Ana” es una buena opción para quien quiera ver una pieza de deliciosa delicadeza, pero no por eso exenta de fuerza.

Arriba (Foto de Manuela Vellés en su papel de Ana).

lunes, 10 de septiembre de 2007

La esperanza de Doña Rosita


De adolescente leí una frase de “Doña Rosita la Soltera”, de García Lorca, que llamó mucho mi atención: “… Y todas las noches me acuesto y me levanto con el peor de los sentimientos; el sentimiento de tener la esperanza viva, y la esperanza me persigue, me ronda, me muerde, como un perro moribundo que aprieta sus dientes por última vez”.

En su momento, con unos 17 años me pregunté ¿Cómo puede ser que tener la esperanza viva sea el “peor” de los sentimientos para alguien?, cerré el libro y ni siquiera quise seguir leyendo…, y hoy en día, a mis 34 años, entiendo perfectamente la frase. Hay que tener mucho criterio cuando se trata de la esperanza, a veces es muy positiva tenerla si nuestras expectativas son reales; pero cuando nos engañamos, se convierte en el “peor de los sentimientos”. De todos modos para mi tranquilidad me replanteo la historia de Doña Rosita en la cabeza, y me gusta imaginármela vestida de una forma elegante y sensual, mientras se contonea con gracia en algún pub de la actualidad, con su esperanza viva y sin razones para el martirio.

viernes, 7 de septiembre de 2007

¿Qué hay en un nombre?


"What's in a name? That what we call a rose
By any other name would smell as sweet;
So Romeo would, were he not Romeo call'd
Retain that dear perfection which he owes
Without that title…".


William Shakespeare, Romeo y Julieta,
Acto II, Escena II.

Traducción Libre:

"¿Qué hay en un nombre? Aquello que llamamos rosa
mantendría su dulce fragancia aún llamándola de otra manera;
Así, Romeo, aún sin llamarse Romeo
seguiría conservando esa perfección que es suya, sin ese título".


A veces cuesta ponerle nombre a las actividades que realizamos, a las relaciones que tenemos o a los sentimientos que experimentamos, pero eso no quiere decir que no sean reales o que no desprendan un profundo aroma en nuestro interior.

¿Un hijo? ¿Un árbol?, mejor un libro…


De Pavarotti dicen los periódicos, a propósito de su fallecimiento en el día de ayer: “No se va del todo, queda su voz”. Así que pienso que es uno de esos privilegiados que logró dejar una inmensa belleza dentro de muchos. No es casual ese viejo y conocido dicho que reza que todos en vida no deberíamos dejar de hacer tres cosas -o alguna de las tres-: “Plantar un árbol, tener un hijo o escribir un libro”; todo apunta hacia el mismo fin: trascender, dejar algo bueno de nosotros a los otros.

Como no se me da muy bien lo de plantar, y lo de los hijos no lo veo nada claro por el momento, seguiré optando por la tercera opción: escribir un libro. Espero corregir de una vez por todas el que me está “esperando” en el ordenador, porque las otras dos opciones las veo un poco más lejanas, si es que quiero hacerlo realmente bien.

Arriba -(La imagen es un detalle de la obra de Gustav Klimt llamada "Las tres edades de la mujer")-.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Gestación


Contrario a la que se cree o supone, para gestar una obra literaria se necesita tener el alma medianamente en paz. Rara vez, como bien lo definió Abraham Maslow -psicólogo estadounidense nacido en 1908-, se puede llegar a la auto-realización si las necesidades más básicas (fisiológicas, de seguridad, sociales y de autoestima) no están cubiertas. La desazón lejos de ser un caldo de cultivo para la creación, es muchas veces, un pesticida para la tierra fértil. En un fragmento de “Paula” de Isabel Allende, lo podemos ver con claridad:


“…Hoy es 8 de enero de 1992. En un día como hoy hace once años, comencé en Caracas una carta para despedirme de mi abuelo, que agonizaba con un siglo de lucha a la espalda. Sus firmes huesos seguían resistiendo, aunque hacía mucho él se preparaba para seguir a la Memé, quien le hacía señas desde el umbral. Yo no podía regresar a Chile y no era el caso molestarlo con el teléfono que tanto lo fastidiaba, para decirle que se fuera tranquilo porque nada se perdería del tesoro de anécdotas que me contó a lo largo de nuestra amistad, yo nada había olvidado. Poco después el viejo murió, pero el cuento me había atrapado y no pude detenerme, otras voces hablaban a través de mí, escribía en trance, con la sensación de ir desenredando un ovillo de lana, y con la misma urgencia con la que escribo ahora. A final del año se habían juntado quinientas páginas en una bolsa de lona y comprendí que eso ya no era una carta, entonces anuncié tímidamente a la familia que había escrito un libro.¿Cómo se titula, preguntó mi madre. Hicimos una lista de nombres, pero no logramos ponernos de acuerdo en ninguno y por fin tú, Paula, lanzaste una moneda al aire para decidirlo. Así nació y se bautizó mi primera novela, “La casa de los espíritus”, y yo me inicié en el vicio irrecuperable de contar historias. Ese libro me salvó la vida, la lectura es una larga introspección, es un viaje hacia las cavernas más oscuras de la conciencia, una lenta meditación. Escribo a tientas en el silencio y por el camino descubro partículas de verdad, pequeños cristales que caben en la palma de una mano y justifican mi paso por este mundo. También un 8 de enero comencé mi segunda novela y después no me atreví a cambiar aquella fecha afortunada, en parte por superstición, pero también por disciplina; he comenzado todos mis libros un 8 de enero.

Hace varios meses terminé “El Plan infinito”, y desde entonces me preparo para este día. Tenía todo listo: tema, título, primera frase, sin embargo no escribiré esa historia todavía, porque desde que enfermaste sólo me alcanzan las fuerzas para acompañarte, Paula. Llevas un mes dormida, no sé cómo alcanzarte, te llamo y te llamo, pero tu nombre se pierde en los vericuetos de este hospital. Tengo el alma sofocada de arena, la tristeza es un desierto estéril. No sé rezar, no logro hilar dos pensamientos, menos podría sumergirme en la creación de otro libro. Me vuelco en estas páginas en un intento irracional de vencer mi terror, se me ocurre que si doy forma a esta devastación podré ayudarte y ayudarme, el meticuloso ejercicio de la escritura puede ser nuestra salvación. Hace once años escribí una carta para mi abuelo para despedirlo en la muerte, este 8 de enero te escribo, Paula, para traerte de vuelta ala vida”.


(Arriba -foto de Isabel Allende-).

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La valentía de Gabo


Uno de los artículos de periódico que más me ha gustado en lo últimos años fue uno que escribió Gabriel García Márquez a propósito de la subasta de su manuscrito de "Cien años de soledad", en la Feria del libro de Barcelona. En éste se puede descubrir como el autor escribió el libro a contra reloj, en medio de la pobreza, pero siempre rodeado de amigos que le animaban a escribir. Estuvo muchísimas veces al borde del caos, pero aún así, durante más de un año, a razón de 6 horas diarias -como mínimo-, siguió perserverante en su tarea de terminar lo que había empezado, aunque esto suponía un grandísimo riesgo: ese tipo de riesgos en los que lo ganas todo o por el contrario, no te queda nada.Me gusta la gente valiente que lo arriesga todo, pero por sobre todas las cosas me gusta que esas historias terminen bien, como de hecho lo hizo la de García Márquez.

martes, 4 de septiembre de 2007

Imprevisto


Nunca se sabe..., solemos tener miedo a lo que vendrá y presuponemos muchas veces que las situaciones son suceptibles a empeorar, pero la vida es una rueda que va fácilmente de un lado para otro, y también gira,cuando menos lo esperamos, por caminos llenos de luz.

"Sucede que creía que ya nada tenía sentido. Entonces vi un anuncio de un agua de colonia de Coty, llamado imprevisto. El perfume era barato. Pero me sirvió para recordar que lo bueno inesperado también sucede. Y siempre que estoy desanimada, me echo el Imprevisto. Me da suerte.Tú por ejemplo no estabas prevista. Y yo imprevistamente acepté la tarde de autógrafos". Son palabras de la escritora Clarice Lispector a Olga Borelli, amiga importantísima que la acompañó en momentos cruciales y a quien conoció por casualidad cuando Borelli -quien trabajaba en una fundación de niños abandonados en Río de Janeiro- compró unos libros infantiles de Clarice y contactó a la escritora para que los firmara, Lispector que solía rechazar este tipo de actos, en aquella ocasión lo aceptó, llegándole, en el momento más inimaginable, uno de los mejores imprevistos de su vida.

Reflexiono sobre esta situación y siento que no me puedo quejar: en este último año han llegado hasta mí adorables imprevistos.

(Arriba -foto de Clarice Lispector-).

lunes, 3 de septiembre de 2007

Entre la pena y la nada

Ya lo dijo el Premio Nobel de Literatura Willian Faulkner en su "Palmeras Salvajes": "Entre la pena y la nada, prefiero la pena". Por eso intento no dejar de ilusionarme por lo que quiero o me gusta, o de entregarme por completo a lo que considero justo, correcto, sincero o amable -literalmente a lo que amo-. Puede que a veces me haga castillos en el aire, pero es que ya lo dijo alguien antes, y mucho mejor que yo: "Entre la pena y la nada, prefiero la pena".

La defensa de Luzhin o Estrategia

Definitivamente en la vida o se usan estrategias para salir adelante o ella se ocupa de hacerte Jaque Mate. Hay una novela de Nabokov que fue llevada al cine hace ya tiempo, el título es "La defensa de Luzhin". Es una historia profunda en la que un hombre vive y piensa de una manera diferente a la mayoría para poder resistir la verdad que le rodea; como es de suponer todos creen que es subnormal y raro, cuando en realidad es un genio que se ha hecho sin saberlo una estrategia, para poder salir día a día adelante.

Necesitamos crearnos estrategias para hacernos la vida más llevadera, mi estrategia empezó hoy con cosas sencillas: un buen desayuno en el bar de la esquina donde soy amiga de unos cuantos viejecitos jubilados, y de camino al trabajo -en el metro- iba leyendo poesía, ya al llegar mi alma estaba calientita gracias a la temperatura del café, la simpatía de mis amigos del bar, y al aroma envolvente de las letras. Son las 9:50 am de la mañana y mis pequeñas estrategias me han preparado, en cierta forma, para poder sacar este día adelate.