
Konstandinos Kavafis (1863-1933) nació y murió en Alejandría. Fue el último, de nueve hijos. Pasó una niñez, adolescencia y temprana adultez complicada, debido principalmente a la repentina ruina a la que se vio sometida su familia a raíz de la prematura muerte de su padre. Pero ya en su adultez, fue como si de pronto un hada griega lo hubiera visitado...Comenzó a tener un sueldo regular pasados los 30 años, luego de trabajar gratis por tres, a la espera de una vacante, en el Ministerio de Riegos, donde copiaba informes, llevaba cuentas bancarias, manejaba la correspondencia extranjera y traducía documentos. Trabajo que conservó durante 30 años, hasta 1922, cuando se retiró, y aún siendo tedioso ese empleo le permitió tener las tardes y las noches libres para escribir.
Más allá de lo que suele pensarse después de leer sus poemas eróticos, la vida alejandrina de Kavafis fue poco movida, incluso aislada, hecho que no le desagradaba del todo. En un comentario acerca de la indiferencia de los griegos por la literatura, escrito en 1907, Kavafis resalta lo importante que es para el escritor la independencia de sus lectores:
"Pero al lado de todo lo desagradable y hostil de la situación, cada día peor, déjeme anotar -como una muestra de alivio en nuestras miserias-, una ventaja. La ventaja es la independencia intelectual que se garantiza. Cuando un escritor sabe bien que unos pocos ejemplares serán vendidos, gana una gran independencia para su trabajo creador. El escritor que tiene la seguridad, o al menos la posibilidad de vender toda su edición, y quizás futuras ediciones, no pocas veces es influenciado por las futuras ventas. Casi sin saberlo, sin pensarlo, habrán circunstancias cuando conociendo lo que el público piensa, lo que gusta y compraría hará algunos pequeños sacrificios, escribirá está frase un poco diferente, dejará fuera aquello. Y no hay nada más destructivo para el arte, tiemblo con sólo pensarlo, cuando una frase debe ser cambiada, cuando hay que omitir algo".
Quizá por está, y otras razones de índole social, Kavafis murió sin ofrecer un volumen al público. Tuvo el valor de elegir a sus lectores, entregando mínimos ejemplos de su obra a quienes le visitaban o a aquellos que consideraba podían comprender lo que hacía. Entre 1891 y 1904 imprimió 6 poemas de los 180 que tenía escritos; en 1904, 14, y en 1910, 21, de los 220 que contenían sus archivos. Esas escasas muestras llamaron la atención de algunos escritores alejandrinos y de otros en Atenas. A finales de la primera década del siglo, los editores de Nea Zoe solicitaban sus poemas, así como los de Grammata. De allí en adelante Kavafis gozaría de cierto prestigio local, nada despreciable, en una Alejandría donde vivían -en esos años de entreguerras- los mejores escritores griegos de su tiempo.
Los dejo con uno de los mejores y más conocidos poemas de Kavafis:
ITACA
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, ámbar y ébano,
aromas deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre en la memoria a Itaca.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje,
sin ella el camino no hubieras emprendido,
mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, Itaca no te engañó.
Rico en saber y en vida como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
1 comentario:
..el último verso es el que mas me gusta.....no hay que buscar el beneficio a toda costa se me ocurre, pues cuando no esperas y obtienes, el valor es inmenso....y aun si no obtienes también hay mucho valor.....admiro a estos personajes que nos muestran la sabiduría de manera sencilla...
Publicar un comentario