Literatura y algo más














viernes, 10 de junio de 2011

No es elegante estar desesperado


Desde que tengo uso de razón he estado un poco angustiada, me recuerdo a los siete años llorando de repente en medio de una clase silenciosamente sin más, porque la desesperación interna me carcomía, y la maestra se acercaba, y yo le decía que nada, que no me pasaba nada, que me dolía un poco la cabeza, y ella se lo creía y seguía dando su clase. Después llegó la adolescencia, los chicos, las invitaciones que no podía aceptar, las canciones que me gustaban y una que recuerdo en especial de "Hombres G", con una frase que decía "no tengo con quien bailar descalzo por Madrid".

Pues hoy en día Hombres G, Foucault, Montaigne y Vila- Matas me regalan una especie de revelación, primero, vuelvo a oir la canción de "Hombres G" y de nuevo siento la horrible desesperación de los 14 años; pero recuerdo las frases de Vila- Matas que leí hace unos días en su libro "París no se acaba nunca":

"Andaba por las calles de mi barrio como un triste fantasma y descubrí de pronto lo poco elegante que podía ser la desesperación (...) En otros días, andar como un fantasma me habría parecido muy elegante. Pero ese atardecer de agosto, al ver que en mi barrio de París ya no era yo nadie supe que clase de desastre tan grande se escondía en el interior de la "elegante" desesperación".
(...)
"Nadie nos pide que vivamos la vida en rosa, pero tampoco la desesperación en negro. Como dice el proverbio chino, ningún hombre puede impedir que el pájaro oscuro de la tristeza vuele sobre la cabeza, pero lo que sí puede impedir es que anide sobre la cabellera, decía Montaigne. Al comienzo de El Antiedipo hallamos está gran frase de Foucault: No creas que porque eres revolucionario debes sentirte triste".

Hoy es viernes, busco la canción de "Hombres G" en "You Tube", la oigo, pero esta vez sin desesperación, sabiendo que sí tengo con quien bailar descalza por Madrid; y si no tuviera con quien, me tendría a mi misma, pues si miro dentro, me acompañan cientos de libros leídos, miles de personas conocidas desde el inicio de mi vida y mucho amor recibido y entregado. A veces el panorama es realmente negro, pero como dice Vila -Matas, no es elegante, (ni sano, esto lo digo yo), estar desesperado.