Literatura y algo más














lunes, 24 de mayo de 2010

La gata transmutante



Nuestra gata es una transmutadora nata. Dicen que los felinos acompañan a las hechiceras porque convierten las malas energías en positivas, a través de un proceso de transmutación. Y me lo creo, cuando me siento mal, pongo la mano sobre mi gata y es como si me diera reiki.Y me digo, qué bichejos más sabios, ahí radica el meollo de todo el asunto, aprender a canalizar las cosas, transmutarlas. Y pienso que si todos hiciéramos el esfuerzo de transformar el estado de las cosas, estaríamos infinitamente mejor.

Me aplico el cuento, cuando falta trabajo, sobra tiempo, ¿Qué hacer? ¿Darse cabezazos contra la pared? Nada de eso, se puede por ejemplo, aprender algún idioma por cuenta propia, hoy en día con internet, películas y libros; clases de gramática y pronunciación están por ahí al alcance de cualquiera si se tiene ganas y paciencia.

El capitalismo asalvajado nos ha metido en la cabeza que si no pagamos millones por un curso no aprenderemos nada, no seremos nadie, nada de eso.Casualmente hoy me gano la vida con la única cosa que he aprendido por mi cuenta, y la licenciatura, el Master y demás estudios, bien gracias, me han reportado satisfacciones, pero no económicas. Así que no subestimemos el poder del autodidacta que tenemos dentro y que suele ser mucho más efectivo que lo que podamos aprender, a veces, de un tercero.