
Admiro muchísimo a la gente que se entrega por entero o por lo menos, todo lo que le es posible a alguna causa, a otros. Me conmueve y a veces me produce lágrimas: Una madre exhausta después de llegar del trabajo hace los deberes con su distraído hijo; un chico atento oye por enésima vez la misma historia que preocupa a su mejor amigo; un padre pensionista que da a su hijo en paro lo que puede para que se compre un traje bonito para esa entrevista de trabajo que tiene después de un año de intentarlo;una adulta que cruza la calle y se pone en el lado más peligroso aunque vaya con alguien de su misma edad. Parecen hechos básicos, vulgares, comunes, pero a mi me da la impresión de que cada vez los presencio menos. El caso es que cuando los veo, esa gente me hace recordar que sí, que la vida es amable y merece la pena, como dirían los de Coldplay...viva la vida.