Literatura y algo más














miércoles, 5 de marzo de 2008

Peludo y de ojos grandes



¿Dé qué será mejor morir? De hambre o de un ataque cardíaco. Vivimos en un mundo de extremos, o se está sin trabajo o se está con exceso de éste. Mientras que, por ejemplo, en España el desempleo ha subido por quinto mes consecutivo después de aumentar en 53.406 personas en febrero, quedando la tasa total en 2.315.331 parados; en Japón caen fulminados los trabajadores en sus oficinas a causa de muertes súbitas, a este fenómeno que cada día se va cobrando más vidas se le llama "Karoshi". Aunque suena a nombre de muñequito japonés, peludo y de ojos grandes, lo que significa literalmente es: "muerte por exceso de trabajo", y cada año son 10.000 las víctimas que lo sufren, sólo en Japón.

O sea que tenemos dos opciones: o literalmente te matas trabajando, o te quedas en el paro, y así algunos han encontrado una fórmula perfecta: 1 (una persona) trabaja como si fueran (3) y le pagan la mitad (1/2) de lo que sería un sueldo digno = ¡Todo son ganancias! Así que si unos trabajadores mueren de hambre y los otros de estrés ¿Qué más les da? Total, la plebe siempre ha sobrado, y ese no es su problema, ellos lo único que son capaces de ver es que sus cuentas corrientes engordan hasta explotar, ah no, se me olvidaba, los que explotan son los demás.

La muerte por karoshi es repentina y sobreviene por hemorragia cerebral o insuficiencia cardiaca o respiratoria, debido a un exceso de fatiga que produce alta presión y endurecimiento arterial. Las personas más propensas tienen entre 40 y 50 años, y más de la mitad son ejecutivos, empleados de oficina y funcionarios públicos.

Espero que el día de mañana si me encontrara a la niña de Rajoy, por nada del mundo tenga esta conversación, que por demás sería más que probable si la situación no cambia:

-¿Qué haces solita por aquí? ¿Cómo te llamas?
- Soy La niña.
-¿Y tu papi?
-Cayó fulminado como una mosca mientras trabajaba.
-¿Y tu mami?
-En la cárcel, como Jean Valjean, el de Los Miserables, por robar un mendrugo de pan, estaba en el paro.
- Ven a casa. Te ayudaré.
-No puedo, estoy en horas de trabajo. Y es mejor que se vaya, porque ahora en esta calle hay camaras que graban a la clientela.

Quien lo hubiera pensado, resulta que detrás de Candy-Candy, Heidy, Clarita y Picachu hay un montón de muertes pululando. No veré nunca más los dibujos animados. Y por favor, los de aquí de España, a votar este domingo, tenemos la esperanza de que las cosas vayan por mejor camino.

lunes, 3 de marzo de 2008

Filosofía felina



Aunque me apasionan los libros, debo reconocer que no toda la sabiduría está en ellos. En estos días al observar a la gata Mina he tenido una especie de pequeña revelación. Mina por circunstancias de la vida es una gata que se ha tenido que mudar a una casa con un nuevo amo, y en esta etapa no la acompaña nadie de su pasado. El hecho es que en un primer momento pensé que la gata iba a estar nostálgica, hecha polvo, que no se iba a adecuar a su nueva casa, etc. Nada más lejos de la realidad, la gata está eufórica, más bonita que nunca y perdidamente enamorada de su nuevo dueño. Mina vive en el más absoluto presente; ella siente que es querida y que está siendo muy bien cuidada y eso es lo único que le importa. Pasa de nostalgias pasadas, ni se atormenta por amenazas futuras. Si Mina fuera una persona seguro estaría lamentándose por la añoranza de tiempos pasados, aunque no fueran mejores, o torturándose por las posibles amenazas venideras. Lo cierto es que la gata no se complica, y por supuesto tendría razones, siempre pueden surgir peligros: un buen día su nuevo dueño podría no tener la posibilidad de tenerla o le podría nacer un hijo alérgico a los gatos,en fin... Pero Mina no se inmuta, sabe que en este momento es feliz y es lo único que le importa. Experimenta un placer continuo de vivir el presente en su estado más puro. Tomo nota de la filosofía felina.

Arriba: Close up de Mina.