Hoy quiero reproducir un fragmento del libro "El Hombre Mediocre" del argentino José Ingenieros (1877-1925).Ingenieros fue un importante médico y filósofo, uno de los mayores representantes del positivismo cientificista en su país.Me viene el nombre de él durante el día de hoy, porque me he esforzado muchísimo para que mi trabajo quede impecable, cuando me pregunto el por qué de tantísimo empeño -pues la retribución económica no es buena- obtengo la respuesta bastante rápido: porque odiaría hacer un trabajo mediocre y simplemente no estoy dispuesta a permitírmelo.Aunque el texto es un poco exagerado quizá, a mí me gusta mucho la idea que transmite:
"Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un Ideal (...) Innumerables signos la revelan: cuando se te anuda la garganta al recordar la cicuta impuesta a Sócrates, la cruz izada para Cristo y la hoguera encendida a Bruno; cuando te abstraes en lo infinito leyendo un diálogo de Platón, un ensayo de Montaigne o un discurso de Helvecio; de esas pasiones en que fuiste, alternativamente, el Romeo de tal Julieta y el Werther de tal Carlota; cuando tus sienes se hielan de emoción al declamar una estrofa de Musset que rima acorde con tu sentir; y cuando, en suma, admiras la mente preclara de los genios, la sublime virtud de los santos, la magna gesta de los héroes, inclinándote con igual veneración ante los creadores de Verdad o de Belleza.
Todos no se extasían, ante un crepúsculo, no sueñan frente a una aurora o cimbran en una tempestad; ni gustan de pasear con Dante, reír con Moliére, temblar con Shakespeare, crujir con Wagner; ni enmudecer ante el David, la Cena o el Partenón.Es de pocos esa inquietud de perseguir ávidamente alguna quimera, venerando a filósofos, artistas y pensadores que fundieron en síntesis supremas sus visiones del ser y de la eternidad, volando más allá de lo real. Los seres de tu estirpe, cuya imaginación se puebla de ideales y cuyo sentimiento polariza hacia ellos la personalidad entera, forman raza aparte en la humanidad: son idealistas. Definiendo su propia emoción, podría decir quien se sintiera poeta: el Ideal es un gesto del espíritu hacia alguna perfección".
3 comentarios:
...ese empeño es esencial, ya que cuando muestras ese amor por las cosas bien hechas estás creciendo como persona...en todos los sentidos, estás mostrando entusismo por las cosas y verdadera pasión por la vida...
¡Ay de aquellos, que sin darse cuenta están realizando el despido interior, que están encarcelados el su despacho, sin estimulo ni entrega...que será de ellos cuando sin darse cuenta se entristezcan, se aíslen y se sientan que no están. En verdad ya están muertos, viven pero no sienten, son los auténticos zombis...
...el cariño en las cosas que hacemos nos retoalimenta y nos da vida...
Joaquín, por favor, te ruego que la próxima vez escribas mas despacio, has vuelto a errar en la escritura... ¡Hazlo por ti y por todos!
Es verdad,pocas cosas son tan satisfactorias como la certeza de haber hecho bien las cosas. Me encanta que hagas comentarios, las letras coladas no nos impiden ver el mensaje que es lo importante...otro beso.
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