Literatura y algo más














domingo, 18 de noviembre de 2007

Alternativas



Otro relato para mi clase del jueves. El requisito: Que la historia la contaran dos narradores a la vez, uno en primera y otra en tercera. Pido opinión, sean absolutamente sinceros...besos.

"No sé en qué momento me comenzó la manía hacia la gente. Si tengo que ponerle día y hora, creo que fue aquella mañana de junio en la que eufóricos nos fuimos todos los de la clase a festejar el fin de nuestro penúltimo año escolar.El alcohol y los 16 años no eran buena mezcla, así que terminé tirado boca abajo sobre la tierra del parque en el que hacíamos botellón, mientras mi novia, Adela, tras el grueso tallo de un roble descubría poco a poco el cuerpo de Miguel, un chico que hasta ese momento me había caído bien, aunque no era de mis mejores amigos.Adela y Miguel. El alcohol y las nauseas. La soledad y un cuerpo sucio sobre la tierra.

Comenzaron a avasallarme las preguntas o las respuestas. No sabía cómo ni en dónde buscarla, pero quería tener una vida diferente.

Se me daba bien la pintura. Me metí de cabeza en clases. Nada más entrar en el recinto me sentí pleno. El sólo hecho de percibir el aroma a óleo era para mí como el preámbulo de esa mirada que precede a un beso. Los colores me hacían sentir bien. La atmósfera comenzaba a colorearse y era raro verlo todo así, brillante, vivo, pues hasta ese momento los grises habían poseído mi vida, todo yo había sido una fotografía en blanco y negro.
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Poco a poco su amor por Adela se fue metamorfoseando. En la medida en la que él se acercaba a las tonalidades se alejaba de la gente. Comenzó a pensar como en otro idioma. Un día apasionante era “un carmesí”, uno malo era un “negrado”, uno optimista era un “verdado” y uno de éxitos era simplemente un “dora-platinado”.

Empezó a dirigirse hacia sí mismo en esos términos y gradualmente su lenguaje cromático se fue convirtiendo en un idioma de múltiples términos y matices, en el que los colores, el orden en el que eran dichos y la entonación que se le daba a cada sílaba llegó a formar miles de significados.

Una noche en pleno invierno salió a la calle completamente desnudo y pintado de verde. Hasta que comprendió que había tomado una decisión. Quería lograr lo que hasta ese momento ningún color había conseguido: ser invisible. El coraje y la cobardía se apoderaron de él. Por primera vez le dio miedo la idea de su absoluta libertad y se dio cuenta de que ésta era sólo para unos pocos. Su valentía lo asustaba terriblemente, porque sabía que era posible. Era cuestión de horas o de minutos, al final decidiría ser libre: se volvería invisible".

Arriba (Obra de Kandisky).

4 comentarios:

Unknown dijo...

¡¡¡Enhorabuena Daniela!!!
En mi humilde opinión creo que es un relato muy ecléctico, rodeado de contemporanismo y ambientado en él, pero que se sumerge en pura ontología y me resulta muy atractivo el uso de neologismos que vienen muy al pelo.
El doble efecto primera-terccera está muy logrado y ante todo, el personaje es finalmente lo que tiene que ser, fiel a sus sentimientos mas hondos y profundos.
Creo que es fantástico.

Unknown dijo...

...como siempre la imagen tan acorde, en este caso la encuentro ideal por el eclecticismo de Kandinsky...

Unknown dijo...

Me impactó mucho y es para reflexionar el constatar que el binomio Coraje-Cobardía nos conduce a la figura Miedo-libertad para luego ser invisibles a la realidad y lograr la felicidad.....muy bueno el relato..te felicito.....
Al igual que comenta Joaquin,la imagen es muy oportuna para este caso...saludos

Lispector dijo...

¡Gracias a mis 2 comentaristas más fieles por compartir conmigo sus opiniones! Ya con eso me doy por satisfecha. Si algún día llego a publicar algo, estará dedicado a mis dos primeros pacientes lectores: a Joaquín-Cielito, y a Antonio. Un abrazo a ambos.

Daniela.