Literatura y algo más














viernes, 14 de diciembre de 2007

El color de lo invisible


Benditos los que son capaces de ver:

La Reina

Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.

Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.

Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.


Pablo Neruda.

Un beso, Joaquín, deseando que siempre protejamos nuestro pequeño reino.

1 comentario:

Unknown dijo...

Hay un dialogo entre Joaquín y Teresa, en la obra de Pablo Neruda "Fulgor y muerte de Joaquín Murieta" que te lo dedico aquí:

Joaquín:
Todo lo que me has dado ya era mío
y a tí mi libre condición someto,
soy un hombre sin pan ni poderío,
sólo tengo un cuchillo y mi esqueleto.
Crecí sin rumbo, fui mi propio dueño,
y comienzo a saber que he sido tuyo
desde que comencé con este sueño,
antes no fui sino un montón de orgullo.

Teresa:
Soy campesina de Coihueco arriba,
llegué a la nave para conocerte,
te entregaré mi vida mientras viva
y cuando muera te daré mi muerte.

Joaquín:
Tus brazos son como alhelíes
de carampangue, y por tu boca huraña
me llama el avellano y los raulíes.
Tu pelo tiene olor a las montañas.
Acuéstate otra vez a mi costado
como el agua del estero puro y frío,
y dejarás mi pecho perfumado
a madera con sol y con rocío.

Teresa:
¿Es verdad que el amor quema y separa?
¿Es verdad que se apaga con un beso?

Joaquín:
Preguntar al amor es cosa rara,
es preguntar cerezas al cerezo.
Yo conocí los trigos de Rancagua,
viví como una higuera en Melipilla,
cuanto conozco lo aprendí del agua,
del viento y de las cosas más sencillas.
Por eso a ti, sin aprender la ciencia,
te vi, te amé, y te amo bienamada,
tú has sido, amor, mi única impaciencia,
antes de ti no quise tener nada.
Ahora quiero el oro para el muro
que debe defender a tu belleza,
por ti será dorado y será duro
mi corazón como una fortaleza.

Teresa:
Sólo quiero el baluarte de tu altura,
sólo quiero el oro de tu arado,
sólo la protección de tu ternura,
mi amor es un castillo delicado,
y mi alma tiene en ti sus armaduras:
las resguarda tu amor enamorado.

Joaquín:
Me gusta oír tu voz que corre pura,
como la voz del agua en movimiento,
y ahora sólo tú y la noche oscura,
dame un beso mi amor, estoy contento,
beso a mi tierra cuando a ti te beso.


¡Un beso Daniela!