A veces no son las piernas o los brazos lo que nos hace falta.
La mayoría de las ocasiones lo que la gente echa de menos es amor, respeto, apoyo. Este post está especialmente dedicado a mi nenito, quien paso a paso me lleva de la mano y con quien voy adquiriendo la fuerza de un vendaval. Qué así sea, un beso, mi amor.
4 comentarios:
En definitiva, un poco de calor humano.
Abrazos Daniela,
Patricia
...me he quedado sin palabras... aunque en realidad no hacen falta! ...gracias...besos...
Joaquín
Felicidades a tu nenito si es capaz de darte la fuerza de un vendaval. Te lo mereces.
Carmen
Es muy bonito, Daniela. Cien veces nos levantaremos. Tú si tienes a tu nenito para ayudarte, mejor que mejor.
UN abrazo.
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