
Pues sí, me he estado reuniendo con él a lo largo de esta semana y me ha contado muchas intimidades. Me ha dicho sus “trucos del almendruco” a la hora de escribir. Primero -me dice Borges en voz baja- hago un borrador mental, que voy limando hasta que se parece a lo que deseo, después lo escribo y corrijo mucho sin importarme si ese escrito va a ver la luz o no. Nunca pierdo de vista el primer consejo que me dio mi padre cuando supo que me quería dedicar a la literatura: “Escribe sólo cuando sientas una íntima necesidad de hacerlo, corrige mucho y no te apresures en publicar”. Y -me cuenta cómplice-, que ese consejo ha sido “mano de santo” a la hora de hacer toda su obra.
Le he confesado que tengo dudas con respecto al estilo cuando escribo. Temo repetirme, o por el contrario, temo el no tener estilo propio, a lo que Borges me contesta: No te preocupes, el estilo lo da el tema. Siempre que haya emoción –que es lo que mueve o saca adelante cualquier texto- y un tema, el estilo saldrá sólo, será la resultante de esos dos elementos.
Es simpático, ocurrente, entre las cosas serias asoma frases graciosas, y es que siempre lo he pensado, el humor va de la mano con la inteligencia. Le pregunto también que qué me aconseja leer, me dice que son muchos los buenos escritores que tiene como referencia y me nombra a unos cuantos: Chesterton, Kipling, Withman, Dante, Shakespeare, Kafka, Robert Browning, Robert Frost, Fray Luis de León, San Juan de al Cruz, Enrique Banchs, Juan Ramón Jimenez, Cervantes…
Ya se hace tarde y él se tiene que ir, le digo que tengo amig@s escritores que querrán hablar también con él, le pregunto que qué pueden hacer para saltar la barrera del espacio-tiempo que nos separa. A lo que contesta: no me puedo aparecer cada dos por tres en los sueños de la gente, pero todo lo que te he dicho y lo que me queda por decir sobre la escritura está aquí. Nos estrechamos la mano y me siento un poco triste al dejarlo ir.
Arriba: Borges tomando café, yo en el contraplano.
9 comentarios:
Me quito el sombrero ante semejante recreación y escenificación tan imaginativa que nos presentas a través de tu estilo narrativo tan brillante.
Sin duda creo que nos muestras un libro genial, pero es tu forma de presentarlo lo que ya ha creado adicción a él antes incluso de haber recibido la primera dosis.
Nos has hecho cómplices contigo y con Borges, y ya, todos queremos ser tú, tomando café con él.
Nunca he leído una presentación de un libro en la que se ha sacado la riqueza que contiene con tanta síntesis y a la vez con ese fluir de las palabras que se transforman en el estar presentes allí, contigo y con él en vivo.
En unos cuantos párrafos que son una pequeña obra literaria nos contagias el entusiasmo de tu encuentro con Borges.
Realmente este libro parece una extraordinaria fuente de inspiración para el que lo lee.
Muchas gracias Daniela.
Bss!!
Este blog sólo tiene sentido si llega. Qué importante son para mí tus palabras, y qué ganas me das de continuar escribiéndolo.
Seguiremos encontrándonos con mucha gente interesante por aquí, a veces tomaremos café, como con Borges, y otras, quizá, nos iremos de fiesta por ahí. Un beso muy fuerte, cielin.
Excelente esta oportunidad de compartir este csfé con Borges y es que queda uno con el sabor de que necesitamos otro café...seguro que con tu prosa serán muchos los tiempos de compartir y de ampliar nuestra biblioteca intelectual...
Daniela... qué imaginativa esta narración ,me hace sentir que yo también estuve allí presenciando esta conversación con Borges y contigo. Contiene la creatividad del oficio de escritor que nos trasmite la emoción y el entusiasmo que el café es de verdad....que se repitan muchos otros cafés.
Hola Ángela y Antonio, me alegra verlos por aquí y saber que les ha gustado el cafecito. La semana próxima tendremos a todo un grupo de escritores juntos, tipo tertulia, les haremos unas caipiriñas de esas que hacen en la isla de Margarita y nos los llevaremos a la playa, para que disfruten de los encantos carbeños.
Bsos.
Daniela.
Hola Daniela,
me pregunto si a Borges le gustaría dejar un día el café y tomarse unas cañas con nosotros en la cervecería de los martes. Tú que ya tienes cierta confianza con él, podrías proponérselo -así,tan natural, como buenos amiguetes- y y el próximo día cuando nos despidamos de Cheever, nos dices su respueta.
Un abrazo
Patricia
Tengo que confesar que he sentido un poco de envidia por ese café privilegiado. ;)
Muy buenos consejos. Me los quedo.
Un beso.
Qué bien lo has hecho, Daniela.
Me siento estupendamente por compartir esta afición contigo, y con todos esos hombres o mujeres que siguen dándonos consejos de perseverancia, de paciencia, de ilusión.
A partir de ahora tomaré también café con vosotros.
Para mí, descafeinado de máquina.
Carmen
Patri, Leo, Carmen, me encanta verlas por aquí y que nos estemos "reuniendo", en los blogs, en persona, para compartir cosillas relacionadas a la escritura. A veces me gusta fantasear con la idea de que somos como los de Bloomsbury, pero en una versión en español, menos radical y que además utiliza internet... ¡Yo me pido ser Virginia Woolf! Jajajaja, es broma, todas somos unas Virginias en potencia ¿Por qué no? Pero eso sí chicas, prohibido lanzarse a ningún río... salvo que sea para nadar tranquilamente bajo el sol del verano.
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