Desde que tengo uso de razón he estado un poco angustiada, me recuerdo a los siete años llorando de repente en medio de una clase silenciosamente sin más, porque la desesperación interna me carcomía, y la maestra se acercaba, y yo le decía que nada, que no me pasaba nada, que me dolía un poco la cabeza, y ella se lo creía y seguía dando su clase. Después llegó la adolescencia, los chicos, las invitaciones que no podía aceptar, las canciones que me gustaban y una que recuerdo en especial de "Hombres G", con una frase que decía "no tengo con quien bailar descalzo por Madrid".
Pues hoy en día Hombres G, Foucault, Montaigne y Vila- Matas me regalan una especie de revelación, primero, vuelvo a oir la canción de "Hombres G" y de nuevo siento la horrible desesperación de los 14 años; pero recuerdo las frases de Vila- Matas que leí hace unos días en su libro "París no se acaba nunca":
"Andaba por las calles de mi barrio como un triste fantasma y descubrí de pronto lo poco elegante que podía ser la desesperación (...) En otros días, andar como un fantasma me habría parecido muy elegante. Pero ese atardecer de agosto, al ver que en mi barrio de París ya no era yo nadie supe que clase de desastre tan grande se escondía en el interior de la "elegante" desesperación".
(...)
"Nadie nos pide que vivamos la vida en rosa, pero tampoco la desesperación en negro. Como dice el proverbio chino, ningún hombre puede impedir que el pájaro oscuro de la tristeza vuele sobre la cabeza, pero lo que sí puede impedir es que anide sobre la cabellera, decía Montaigne. Al comienzo de El Antiedipo hallamos está gran frase de Foucault: No creas que porque eres revolucionario debes sentirte triste" .
Hoy es viernes, busco la canción de "Hombres G" en "You Tube", la oigo, pero esta vez sin desesperación, sabiendo que sí tengo con quien bailar descalza por Madrid; y si no tuviera con quien, me tendría a mi misma, pues si miro dentro, me acompañan cientos de libros leídos, miles de personas conocidas desde el inicio de mi vida y mucho amor recibido y entregado. A veces el panorama es realmente negro, pero como dice Vila -Matas, no es elegante, (ni sano, esto lo digo yo), estar desesperado.

7 comentarios:
Hola Daniela,
Me ha encantado tu post, de principio a fin.
No tiene desperdicio, es, redondo.
Una melodía que resuena con estrofas de lamento, necesarias para arrancar la pena o al menos poderla mitigar, reconocerla y no escapar de ella, lo que me recuerda a Shakespeare en Macbeth cuando decía: "Dad palabras al dolor. La desgracia que no habla, murmura en el fondo del corazón, y lo invita a romperse”.
Y por otro lado las estrofas de alegría y de entusiasmo, que me recuerdan a Violeta Parra, cuando cata “Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me dio dos luceros....... y también el llanto...” (http://www.youtube.com/watch?v=WyOJ-A5iv5I) y que cantó Fito Paez hace un par de semanas cuando estuvo en Leganés.
Siempre estamos nosotros, y hemos de reconocernos, valorarnos siempre, y fluir como el agua, tal como dijo un gran filósofo llamado Bruce Lee.
Un besote!!
Joaquín
me gusto mucho....veo un cierto optimismo que me encanta...
Que estupenda entrada, Daniela. A mí me ha llevado tiempo entender que la alegría merece la pena de por sí, que se contagia hacia dentro, y en todas direcciones.
No tardes tanto en volver.
Besotes.
Te leo y me entran ganas de seguir leyendo más, a pesar de este calor;-) Por cierto, igual me animo esta tarde y empiezo otro de Vila-Matas, "Dublinesca". Tú sigue unos días en París que sé que te ha gustado mucho, que yo me voy a Dublín! Pero eso sí, en Madrid volvemos a coincidir.
Un abrazo grande, Danis.
Patricia
Joaquín: Un abrazote, gracias por tus lindos comentarios y por seguir siendo mi lector más fiel ;).
Anónimo: Gracias ;).
Leo:Contagiémonos alegría Leo, en los trenes y en todas las direcciones ;). Qué alegría "verte".
Patriii: Qué alegría, sí, vete a "Dublín", que yo ahora ya estoy en un "Viaje Vertical" y estoy encantadísima, a ver cuando nos vemos face-to-face y los comentamos, un abrazote Patris,un beso.
Gracias por volver de cuando en cuando.
Carmen. Gracias a ti, mi linda. Un besazo.
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